Sin sujetador, con el escote al límite… y dos chicos en el baño de la fiesta
Narrado por Nadia
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Conseguir accesoEsa noche me vestí sabiendo lo que iba a provocar. El vestido era negro, corto, con un escote tan abierto que mis tetas quedaban sostenidas solo por la tela. Sin sujetador. Sin nada. Cada vez que respiraba se marcaban los pezones. Cada vez que me inclinaba un poco se veía la curva entera, el inicio del pezón, esa zona que no debería verse en una fiesta y que, precisamente por eso, yo quería que se viera. Mis amigas lo notaron en cuanto llegué a recogerlas. —Te vas a arrepentir —dijo una, riéndose. Yo me miré en el espejo del ascensor. El escote. El pecho moviéndose. La tela rozándome apenas. —No —contesté—. Esta noche no. La fiesta estaba llena. Calor, música, copas, cuerpos pegados. Entré y sentí cómo se cortaba el aire un segundo. No porque yo fuera la más guapa. Porque se me veía de más. Porque el vestido no pedía permiso. Durante un rato fingí que no me daba cuenta. Bebí. Reí con mis amigas. Bailé despacio. Pero sí me daba cuenta. Un tío en la barra se quedó con la copa a medio camino. Otro me siguió con la mirada cuando fui al baño y volví.
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